BLOGS, María del Refugio Aguilar

Perfil humano y espiritual

En este artículo se presenta el perfil humano y espiritual de la Venerable Madre María del Refugio Aguilar y Torres, redactado por el perito historiador   George H. Foulkes quien ha investigado y escrito varias obras sobre la vida y obra de la Venerable María del Refugio. 





Perfil humano


En cuanto al carácter de María del Refugio, se puede definir como abierto, extrovertido, con dotes de líder, fuerte, con capacidad para enfrentar retos, con gran confianza en sí misma, emprendedora, alegre, organizada, magnánima, decidida, valiente. Una mujer con gran presencia física, guapa, inteligente, amable, muy educada, y, sobre todo, brillante en la caridad.  Se podría abundar en ejemplos sobre estas cualidades, pero basta mencionar detalles sobre su vida.

La Congregación fue fundada en 1910 y empezó a desarrollarse en el marco de acontecimientos connotados por una pesada carga antirreligiosa y anticlerical: la Revolución Mexicana (1910-1920), la llamada “Decena Trágica” (9-19 de febrero de 1913); y la Cristiada o “Guerra Cristera” (1926-1929). Cada uno de estos sangrientos episodios de la historia mexicana, fue ocasión para acrisolar la fortaleza y la entrega generosa de María del Refugio a su ideal de servir a Jesús en sus hermanos. Muestra de su tesón y perseverancia fue la misma fundación de la Congregación, pues el reconocimiento de ésta por parte de la competente autoridad eclesiástica, tuvo que pasar por muchas dificultades y sinsabores (Correa, 1985, p.95).

 En tiempos de la persecución religiosa, 1926-1929, mostró con heroísmo su protección maternal enviando a sus religiosas a diferentes países para defenderlas de la aplicación de la legislación y políticas públicas del gobierno de Plutarco Elías Calles, sobre todo de la llamada “Ley Calles”, que prohibía la existencia de las comunidades religiosas (1926). Las novicias fueron enviadas a Estados Unidos (Fernández Barrajón, 2007, p.84).

Y entre muchos otros detalles, quiso mostrar su magnanimidad adoptando a niñas huérfanas y/ o necesitadas, de diferentes lugares para darles un hogar y una formación integral, salvaguardándolas de los peligros. Tres de ellas viven actualmente: Beatriz, María de los Dolores y Guadalupe. Las dos últimas son religiosas de la Congregación fundada por María del Refugio, su mamá adoptiva (Foulkes, 2006, p.179).

Tenía una caridad solícita, desde su infancia y hasta el día de su muerte. Siendo muy pequeña, supo desprenderse hasta de la ropa que llevaba puesta, como lo menciona Fernández Barrajón en su libro Hebras de luz (2007, p.111). Una vez que enviudó y regresó a San Miguel, se dedicó a hacer el bien, de tal forma que se la  llamaba: “El ángel de la sociedad de San Miguel”, según el testimonio de Mariana Bárcena (Pikaza, 1994, p. 44).

1915 fue conocido como el “Año del Hambre”, pues la situación del país era crítica. María del Refugio abrió las puertas del Colegio para alimentar a cerca de cuatrocientas personas que diariamente se acercaban a ella buscando su servicio. Fue hasta 1921 cuando recibió una mención honorífica por parte de la Asociación Mexicana de la Cruz Blanca Neutral (Foulkes, 1997, p.102).

Perfil espiritual (Espiritualidad eucarística)
Hablar de María del Refugio y de su espiritualidad es como mirar al interior de un cristal polifacético, en el cual se descubren muchos aspectos de una misma joya y que la hacen invaluable. La formación recibida de sus padres fue delicada; mostró desde pequeña gran amor a Jesús Eucaristía, a quien gustaba visitar en la Parroquia, a dos cuadras de su casa; cuando se escuchaban las campanas, invitando a los fieles a adorar a Jesús, ella llevaba a sus hermanos y sirvientes a la Iglesia (Pikaza, 1994, p.10).

Desde pequeña hizo de Jesús Eucaristía el centro de su vida, le amó entrañablemente y quiso servirle sin reparo alguno; a los doce años hizo su Primera Comunión y se convirtió en catequista, enseñando a los demás a amar a Jesús.

Viuda y viviendo en San Miguel de Allende hizo Ejercicios Espirituales en 1896; uno de sus propósitos fue “mi devoción predilecta será al Sagrado Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar; a Él visitaré con frecuencia, a Él daré mis quejas y no a las gentes, a Él presentaré mis aflicciones y a Él le doy mi corazón” (Foulkes, María del Refugio madre, esposa y religiosa, 1997, p. 313).

 Hay numerosos testimonios de su amor a la Eucaristía, las largas horas que pasaba ante Jesús orando por sus hijas y por su obra. Se sentía profundamente amada por Dios y eso la impulsó durante su vida.

Este amor a la Eucaristía se fundamentaba en una fe inquebrantable; prueba de ello es que en 1920 la Congregación recibió un milagro: la aparición del Sagrado Corazón en la Hostia Consagrada mientras se encontraban en Misa. Durante un tiempo se repitió el milagro; pero cierta vez, mientras estaban reunidas en comunidad, entró una hermana anunciando que en la Hostia se veía el Sagrado Corazón; todas las hermanas que estaban ahí corrieron para ver el milagro; María del Refugio se quedó en su lugar y cuando le preguntaron el por qué no había ido a la Capilla ella respondió: “Yo sé que nuestro Señor está en la Hostia Consagrada y no necesito ir para creer” (Pikaza, 1994, p.244).

En el estudio hecho por la Hermana Leticia Rodríguez Acosta (2000. p. 108) sobre las Constituciones de la Congregación, resaltan las siguientes ideas: “El amor intenso a Jesús Sacramentado, la educación cristiana a la niñez y juventud a partir de la adoración eucarística; la participación eucarística, preparación y frecuencia de los sacramentos para una vida cristiana auténtica y la Adoración Eucarística”.  Como puede observarse, son rasgos que definen una espiritualidad profunda y práctica a la vez pues no se queda en lo “bonito” o en cuestiones de fe, sino que lo ejercita en su vida diaria.


Espiritualidad mariana
Fue una mujer profundamente mariana (Pikaza, 1994, p.246), su amor a María se muestra principalmente en cuatro advocaciones. Se describen a continuación por la relación que tienen con su estilo pedagógico.

María de los Dolores
Xabier Pikaza relaciona esta advocación con la Virgen de la Merced, pues ambas advocaciones se refieren a la actitud de María ante el dolor; en la primera, María sufre en sí los dolores de su Hijo en el Calvario; en la segunda, María acude al llamado de sus hijos que sufren por causa de su fe.
 María del Refugio tiene especial devoción y la manifiesta acudiendo a la ermita que se encuentra en esta ciudad para orar. Se dice que el Viernes Santo ella subía a dicha ermita como señal de penitencia y bajaba de ella descalza. Cabe mencionar que la calle en donde está la ermita es una subida pronunciada.

María de Guadalupe
Madre de todos los mexicanos, madre que solícita atiende al llamado de la nación que sufre de la esclavitud, se presenta ante el pobre, ante quien no es tomado en cuenta para ofrecer su regazo maternal.  Para la Congregación naciente, fue la advocación que le acompañó formalmente hasta 1924, como se refiere en las Constituciones “Ad experimentum” de la Congregación del año mencionado: “nuestras patronas principales serán nuestra Reina y Madre Santa María de Guadalupe y nuestra Madre Santísima de la Merced” (Foulkes G. , 1997, p.663)

 María del Espíritu Santo
Reconoce en la Virgen María a la llena de gracia, como transparencia del Espíritu Santo y compone para sus religiosas el “Rosario del Espíritu Santo”, en el que se dirige a Cristo, a María y al Espíritu Santo (Pikaza, 1994). Esta es una novedad en  María del Refugio, fruto de su fe creativa.

 María de la Merced
María de la Merced es una advocación que nació en Barcelona, España en 1218. Acude al llamado de sus hijos que sufren cautiverio a manos de los musulmanes y por causa de su fe. Suscita en Pedro Nolasco los deseos de ayudar a sus hermanos y se funda la Orden de la Bienaventurada Virgen de la Merced, el 18 de agosto de 1218. En 1918 María del Refugio solicita a la Curia Arquidiocesana de México un sacerdote que las orientara, y fue enviado el Padre Fray Alfredo Scotti, religioso Mercedario (Foulkes, 1997, p.144). Él acompañó a las religiosas durante el proceso de aprobación diocesana y en el diario vivir, aconsejándolas, animándolas y orientándolas. Durante este proceso de consolidación de la Congregación tuvieron muchas dificultades, y como un acto de gratitud a la Madre de Dios, en su advocación de la Merced, María del Refugio pidió a la Orden ser agregadas a esta Familia religiosa, poniéndose así, desde el 11 de julio de 1925, bajo la protección de la Redentora de Cautivos (Foulkes 1997, p.217), cambiando su primer nombre, “Apostolado del Santísimo Sacramento” por el de “Religiosas Eucarísticas Mercedarias”.

Este perfil humano y espiritual nos muestran la profundidad y a la vez la sencillez de vida de María del Refugio. Una mujer que descubrió en Dios el centro de su vida y que supo acogerse a la maternal protección de la Santísima Virgen

 
El carisma, como don del Espíritu Santo, se transmite a quienes deciden seguir la vocación magisterial como ministerio, no sólo como un trabajo para subsistir. Es entonces cuando se trasciende y busca la perfección. Son los modelos de vida los que permiten al ser humano tener altos ideales, los que le ayudan a no quedarse con una mirada horizontal, sino le da capacidad de mirar más alto y le impulsa a vivir siempre con deseos de conseguir más.[/md_text][/vc_column][/vc_row]

 
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