Sin categoría

Formar en y desde el Carisma







Formar en el carisma y formar desde el carisma

 

Formar en el carisma

 Se trata de transmitir a las hermanas la tradición del instituto, su patrimonio espiritual; vale  decir, el contenido de la experiencia del espíritu de nuestra Madre Fundadora que originada en una inspiración sobrenatural y en la comprensión existencial del Misterio de Cristo y de su Evangelio, lleva a perfilar la fisonomía de una obra que se expresa en un servicio a la iglesia y a la sociedad como respuesta a una determinada situación histórica y al desarrollo, en fidelidad a la inspiración fundamental que de ella ha realizado la Congregación a través de los tiempos. Esta experiencia, esta especial identificación con Cristo de la obra que brota una espiritualidad y una misión es la que ha de transmitirse a quienes el Señor Llama por vocación a vivirla en Comunión con otras hermanas.

Si el carisma le fue dado por el Espíritu a nuestra Madre Fundadora para transmitirlo y éste a la vez, es dado por vocación a cuantas son llamadas para vivirlo, la cuestión fundamental que se nos plantea, precisamente es, ¿Cuál es esa experiencia de Dios, la especial configuración con Cristo de nuestra Madre Fundadora entregada como Don para toda la Congregación? Es la pregunta sobre cuál es nuestro carisma.

 

Formar desde el carisma

Esta segunda precisión nos lleva a detener nuestra mirada en quienes tienen la misión de formar, de ir conduciendo y acompañando este proceso de personalización del carisma, de identificación, de  sentido de pertenencia a nuestra familia  religiosa .

La Congregación deposita en las manos de las formadoras la misión de iniciar a las formandas en la vivencia del carisma, y en este sentido están llamadas a ser “maestras”, es decir, realizar un camino de discipulado cuyo objetivo es que las hermanas lleguen, no a seguirlas a ellas, sino a interiorizar la misma experiencia de Cristo que vivió y configuró la vida de María del Refugio, pero encarnada en ellas.

Las “maestras” de la Congregación vienen a ser, así, las intermediarias de la Madre fundadora para las nuevas discípulas.  Han de hacer con ellas el mismo camino que hizo María del Refugio con las primeras hermanas: transmitirles su propia experiencia del espíritu, su propia percepción del Misterio de Cristo, y las formas concretas de configuración con Cristo a ella reveladas, así como la misión de cara a los hermanos a la que es enviado a la comunidad, con una pedagogía carismática que brota de aquella misma experiencia. Esto implica una fidelidad absoluta, por parte de las formadoras a los valores carismáticos, una coherencia de vida testimoniante de esos valores, realizando aquella específica semejanza con el Señor que está llamada a expresar con y para los demás. Proyecto de vida que ha sido plasmado en las constituciones de la Congregación.

 

Revivir a María del Refugio

Nuestra Fundadora es la única capaz de imprimir su impronta característica al Instituto. La fundación no se trata solamente de reunir mujeres, de iniciar un determinado servicio o de construir casas y obras, sino sobre todo de infundir en quienes le siguen los contenidos de la inspiración fundamental por ella recibida. Esta inspiración es la que da sentido a la convergencia de diversas personas en torno a María del Refugio y lo que imprime en las hermanas un dinamismo común.

María del Refugio ha sido guiada, en su fidelidad al Espíritu, a una comprensión existencial del misterio de Cristo y ha sabido ver con ojos nuevos la realidad que le rodeaba, haciéndose sensible a las urgencias y necesidades de la Iglesia y del mundo. La lectura de los acontecimientos, de las cosas y del mundo de los hombres, ha surgido a partir de la experiencia interior de asimilación a Cristo, y por tanto se ha filtrado a través de la óptica divina. Esta experiencia, esta nueva visión es la que María del Refugio quiere comunicar a sus hijas-discípulas. Sólo ella puede transmitir todo esto de una manera plena, porque ella fue elegida para vivir primero esta experiencia e inaugurar este nuevo camino.

La Hermana Mercedaria del Santísimo Sacramento está llamada a “revivir” a su Fundadora, a “conformarse” con ella, porque ella se ha configurado con Cristo desde una particularidad propia brotada de la propia existencia. Por lo que su ejemplaridad no ofusca a la de Cristo (Cf. 1Cor. 4,16;11,1; Gal. 4,12; 1Tes. 1, 16)

 

Cada una de las Hermanas hemos de asimilar los contenidos de la inspiración fundamental sacados de la vida, de sus enseñanzas y de la obra de nuestra madre Fundadora. Hemos de dejarnos guiar con la misma docilidad por el Espíritu para recorrer sus mismas etapas fundamentales del descubrimiento de Cristo y su Evangelio, de la lectura de los signos de los tiempos y de las necesidades de la Iglesia y del mundo, de la respuesta existencial en el seguimiento y en el servicio, para poder enseñar a las hermanas a recorrer este mismo camino de identificación carismática.

 

 

Total Page Visits: 219 - Today Page Visits: 1