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Liturgia 24 de septiembre

24 DE SEPTIEMBRE

SOLEMNIDAD DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE LA MERCED

 

I Vísperas

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

HIMNO

 

Celebra ¡oh prole escogida!

a tu Madre bondadosa,

por quien libraste amorosa

al mundo de esclavitud.

 

Ella acudió desde el cielo

a la voz de tus clamores,

a mitigar los dolores

con tierna solicitud.

 

Bendita seáis ¡Oh Madre!

de cautivos Redentora

que desatáis bienhechora

los hierros del pecador.

 

Y a vos ¡Trinidad excelsa!

os damos gloria, alabanza;

que por vos el hombre alcanza

de sus culpas redención. Amén

 

Ant. 1 Alaben el nombre del Señor los redimidos del Señor, los que él liberó del poder de los opresores.

 

Salmo 112 – ALABADO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

 

Ant. 1 Alaben el nombre del Señor los redimidos del Señor, los que él liberó del poder de los opresores.

 

 

Ant. 2 No hizo cosa igual con ninguna otra nación: el Señor redimió a los que confiaban en él.

 

Salmo 147- ACCIÓN DE GRACIAS POR LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de tí;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

El envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

Hace caer como el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

 

Ant. 2 No hizo cosa igual con ninguna otra nación: el Señor redimió a los que confiaban en él.

 

 

Ant. 3 Bendecimos a María, la llena de gracia: por ella hemos participado del fruto de la vida.

 

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

 

Ant. 3 Bendecimos a María, la llena de gracia: por ella hemos participado del fruto de la vida.

 

 

LECTURA BREVE  Gal 4, 4-5

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

RESPONSORIO BREVE

V. Tu Concepción Inmaculada, Virgen Madre de Dios, anunció la alegría a todo el mundo.
R. Tu Concepción Inmaculada, Virgen Madre de Dios, anunció la alegría a todo el mundo.

V. Pues de ti nació Cristo, que, borrando la maldición, nos trajo la bendición.
R. Anunció la alegría a todo el mundo

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tu Concepción Inmaculada, Virgen Madre de Dios, anunció la alegría a todo el mundo.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO


Ant. Alabad al Señor nuestro Dios, que no desamparó a los que esperaban en él; y cumplió en María la misericordia que había prometido a la casa de Israel, aleluya.

 

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55


Proclama mi alma, la grandeza del Señor…

 

PRECES


Proclamemos la bondad y misericordia de Dios, que eligió a la Virgen María para Madre del Verbo encarnado, e invoquémosle diciendo:

 

La Madre de Cristo interceda por nosotros.

 

Señor, tú que desde la caída del hombre nos prometiste la salvación en Cristo

            haz que vivamos unidos a nuestro Salvador y

            seamos portadores de redención.

 

Tú que nos muestras por medio de María cómo nos salvas,

            enséñanos a facilitar a los demás el camino de

            la salvación.

 

Te pedimos por los pastores y superiores a los que has confiado nuestras comunidades

            hazlos fuertes en la fe y diligentes en el servicio

            de sus hermanos.

 

Traemos a tu presencia los sufrimientos de los cautivos y de los que padecen por la fe,

            dales tu ayuda para que sepan valorar el

            sentido del dolor.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

A los que han completado en su carne la pasión de Cristo, oprimidos y privados de libertad, y a cuantos has llamado a ti

            concédeles, Señor, la alegría de la vida

            inmortal.

 

Llenos de fe invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro….

 

ORACIÓN

 

Oh Dios omnipotente y misericordioso, que has suscitado, bajo el patrocinio de la Madre de tu Hijo, una familia de religiosos imitadores de la caridad de Cristo hasta la entrega de sí mismos para liberar a los fieles cautivos; haz que guiados por María, inspiradora de esta obra, dediquemos nuestra vida a promover la verdadera libertad de los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

O bien

 

Padre misericordioso, que enviaste al mundo a tu Hijo Jesucristo, Redentor nuestro, con la maternal cooperación de la Virgen María: concede a cuantos la invocamos con el título de la Merced, gozar la libertad de hijos, que Cristo Señor nos mereció con su sacrificio, y ofrecerla incansablemente a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Laudes

 

  1. Señor abre mis labios
  2. Y mi boca proclamará tus alabanzas

 

 

INVITATORIO

 

Ant. Celebremos la solemnidad de santa María Virgen: adoremos a su Hijo, Cristo Redentor.

 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

HIMNO

 

¡Oh Virgen excelsa, sagrada, María,

más clara que el día,

más pura que el sol!

Amantes esclavos cantamos tus glorias,

que son las victorias

de la Redención.

 

En la noche venturosa,

más que el día, que radiosa

descendiste de los cielos como dulce despertar,

gozó el mundo los fulgores

de caminos redentores,

y del blanco escapulario hizo emblema de la paz.

 

Rendid, ¡oh naciones! las frentes orladas;

las glorias pasadas

rendid a sus pies:

Es ella bandera que al cielo nos guía.

¡Cantad a María, Reina de la Merced!

Amén.

 

 

Ant. 1 Celebremos con gozo la solemnidad de Santa María, para que interceda por nosotros ante nuestro Señor Jesucristo.

 

SALMO 62, 2-9 – EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

 

Ant. 1 Celebremos con gozo la solemnidad de Santa María, para que interceda por nosotros ante nuestro Señor Jesucristo.

 

 

Ant. 2 Ensalcemos a nuestra Madre, para quien brillan las estrellas del alba, más bella que el sol, más pura que la luz.

 

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR – Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

 

Ant. 2 Ensalcemos a nuestra Madre, para quien brillan las estrellas del alba, más bella que el sol, más pura que la luz.

 

Ant. 3 Cantemos al Seño, porque en María ha manifestado su amor a su pueblo.

 

Salmo 149 – ALEGRÍA DE LOS SANTOS


Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.


Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

 

Ant. 3 Cantemos al Seño, porque en María ha manifestado su amor a su pueblo.

 

 

 

LECTURA BREVE  Is. 61, 10

Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como a una novia que se adorna con sus joyas.

RESPONSORIO BREVE

V. Atiende desde el cielo, mira y vista tu viña.
R. Atiende desde el cielo, mira y vista tu viña.

V. Y protégela, pues la ha plantado tu diestra
R. Mira y vista tu viña.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Atiende desde el cielo, mira y vista tu viña.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. ¡Oh Virgen de vírgenes: ¡tú fuente de piedad, compadecida de los dolores humanos, viniste a nuestro encuentro para liberar a los que yacían en tinieblas y sombras de muerte, y romper sus cadenas, aleluya!


Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR  Lc 1, 68-79

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel…

 

PRECES


Bendigamos a Cristo, cuya Madre, María, creyendo y obedeciendo a la Palabra, lo engendró y lo ofreció al mundo como Salvador, y digámosle:

 

Jesús, Hijo de María, escúchanos.

 

Cristo Redentor, que viniste a liberar a los hombres de la servidumbre del pecado,

            concede a todos los hombres la verdadera

            libertad.

 

Oh Dios de bondad, que realizaste prodigios por la oración de María, tu Madre,

            ejercita por medio de ella tu misericordia en

            favor de cuantos se debaten en tentaciones y

            peligros.

 

Tú que viniste a evangelizar a los pobres, a proclamar la libertad a los cautivos y a predicar un tiempo de gracia,

            concede a tu Iglesia, anunciar el Reino con

            valentía.

 

Maestro divino, que propones a tus predilectos el programa de las bienaventuranzas,

            haz, que respondamos generosamente, como

            María, guardando tu Palabra en nuestro

            corazón.

 

Víctima de la más grande caridad, que nos diste a María por Madre en el momento de tu sacrificio redentor,

            enséñanos por ella a servir a los hermanos que

           sufren por la fe o corren el riesgo de perderla.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que su Reino llegue al mundo: Padre nuestro….

 

ORACIÓN

 

Oh Dios omnipotente y misericordioso, que has suscitado, bajo el patrocinio de la Madre de tu Hijo, una familia de religiosos imitadores de la caridad de Cristo hasta la entrega de sí mismos para liberar a los fieles cautivos; haz que guiados por María, inspiradora de esta obra, dediquemos nuestra vida a promover la verdadera libertad de los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

O bien

 

Padre misericordioso, que enviaste al mundo a tu Hijo Jesucristo, Redentor nuestro, con la maternal cooperación de la Virgen María: concede a cuantos la invocamos con el título de la Merced, gozar la libertad de hijos, que Cristo Señor nos mereció con su sacrificio, y ofrecerla incansablemente a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

II Vísperas

 

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

HIMNO

 

Madre nuestra de Mercedes,

fundadora celestial,

tended a estos vuestros hijos

vuestro manto maternal.

 

De los cielos descendisteis

por mostrarnos vuestro amor,

y en memoria nos vestisteis

librea de albo color.

Pues que así manifestasteis

vuestro afecto sin igual,

tended a estos vuestros hijos

vuestro manto maternal.

 

Tiene la Orden mercedaria

una promesa de vos:

que hasta el fin de aqueste mundo

tendrá vuestra protección;

pues que somos hijos de ella,

Madre nuestra celestial,

tended a estos vuestros hijos

vuestro manto maternal.

 

Madre nuestra de Mercedes,

fundadora celestial,

tended a estos vuestros

hijos vuestro manto maternal. Amén.

 

 

Ant. 1 Dios todopoderoso nos libre de toda cautividad, y, por María, tenga misericordia de nosotros.

 

Salmo 125 – DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas

 

Ant. 1 Dios todopoderoso nos libre de toda cautividad, y, por María, tenga misericordia de nosotros.

 

Ant. 2 El Señor se muestre propicio a su heredad, que ha redimido con su gran poder.

Salmo 126 – EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Ant. 2 El Señor se muestre propicio a su heredad, que ha redimido con su gran poder.

 

Ant. 3 Alabemos el nombre del Señor, que por la Virgen María nos ha tratado con bondad.

 

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

 

Ant. 3 Alabemos el nombre del Señor, que por la Virgen María nos ha tratado con bondad.

 

 

LECTURA BREVE  Cant. 8, 7.

Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable

RESPONSORIO BREVE

V. Todo es hermoso en ti, Virgen María, ni siquiera tienes la mancha del pecado original.
R. Todo es hermoso en ti, Virgen María, ni siquiera tienes la mancha del pecado original.

V. Madre clementísima, intercede por nosotros ante el Señor.
R. Ni siquiera tienes la mancha del pecado original. 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Todo es hermoso en ti, Virgen María, ni siquiera tienes la mancha del pecado original.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Salve, Madre de misericordia, consoladora de afligidos, redentora de cautivos. Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el orgullo de nuestra raza.

 

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55


Proclama mi alma, la grandeza del Señor…

 

PRECES


Invoquemos al Señor, Dios todopoderoso, que en María, Madre de la Orden, nos ha mostrado predilección y misericordia, y digámosle:

 

Mira a la Madre de tu Hijo, y escúchanos.

 

Padre bondadoso, que has preservado a María de toda mancha de pecado

            haz que tus hijos, muertos al pecado, vivan en

            santidad la vocación a la que fueron llamados.

 

Señor, que has constituido a María Madre de la gracia, dándonos por medio de ella a tu único Hijo

            concede a los miembros de la Iglesia, ser

            testigos de tu caridad.

 

Dueño de la mies, aumenta y santifica esta familia de María,

            que nuestras vidas, entregadas a la oración y al

            apostolado, sean ofrenda grata en tu presencia.

 

Señor, que has dado fortaleza a María para permanecer junto a la cruz de Cristo,

            ayuda a nuestros hermanos y hermanas

            enfermos, para que sepan ofrecerte la

            riqueza de sus sufrimientos.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Eterno Padre, por intercesión de María, unida a su Hijo en el misterio pascual de muerte y resurrección

           concede a nuestros hermanos difuntos el   

           premio de sus trabajos, para que alaben tu

           nombre por siempre.

 

Concluyamos nuestra oración diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro Maestro: Padre nuestro…

 

 

 

ORACIÓN

 

Oh Dios omnipotente y misericordioso, que has suscitado, bajo el patrocinio de la Madre de tu Hijo, una familia de religiosos imitadores de la caridad de Cristo hasta la entrega de sí mismos para liberar a los fieles cautivos; haz que guiados por María, inspiradora de esta obra, dediquemos nuestra vida a promover la verdadera libertad de los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

O bien

 

Padre misericordioso, que enviaste al mundo a tu Hijo Jesucristo, Redentor nuestro, con la maternal cooperación de la Virgen María: concede a cuantos la invocamos con el título de la Merced, gozar la libertad de hijos, que Cristo Señor nos mereció con su sacrificio, y ofrecerla incansablemente a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Aportación de la H Susana Hernández González (PSS)



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