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Liturgia San Pedro Nolasco

FESTIVIDAD DE SAN PEDRO NOLASCO

 

RELIGIOSO, FUNDADOR DE LA ORDEN MERCEDARIA

 

I Vísperas

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

HIMNO

 

Siguiendo tus huellas

haremos camino.

Alienta, Nolasco,

nuestro impulso santo hacia el compromiso.

 

Los hombres oprimen

por ley de egoísmo

y hoy igual que antaño

existen cautivos

 

El amor claudica,

la fe está en peligro.

Nosotros queremos

ser sal, luz, alivio.

 

Sacrificaremos

nuestro ser mezquino

para que libere

en nosotros Cristo. Amén.

 

Ant. 1 Dando un gran ejemplo de caridad, san Pedro consagró su vida al Señor para liberar a los cristianos  cautivos, aleluya.

 

Salmo 112 – ALABADO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

 

Ant. 1 Dando un gran ejemplo de caridad, san Pedro consagró su vida al Señor para liberar a los cristianos  cautivos, aleluya.

 

Ant. 2 Visitaba a los que estaban en cautividad, y les daba consejos de salvación, aleluya.

 

Salmo 145 – FELICIDAD DE LOS QUE ESPERAN EN DIOS.

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos;
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.

 

Ant. 2 Visitaba a los que estaban en cautividad, y les daba consejos de salvación, aleluya.

 

Ant. 3 Movido a compasión por las angustias de los cautivos, oraba constantemente al Señor por su liberación, aleluya.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

 

Ant. 3 Movido a compasión por las angustias de los cautivos, oraba constantemente al Señor por su liberación, aleluya.

 

LECTURA BREVE  1Jn 3, 14.16.18

 

Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Hijos míos, no amemos con palabras y solamente de boca, sino con obras y de verdad.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo dio su vida para la redención de muchos, aleluya, aleluya
R. Cristo dio su vida para la redención de muchos, aleluya, aleluya

V. A fin de salvarnos
R. Aleluya, aleluya

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo dio su vida para la redención de muchos, aleluya, aleluya

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos, aleluya.

 

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55


Proclama mi alma, la grandeza del Señor…

 

PRECES
Alabemos a Cristo, Redentor del mundo, que por medio de Pedro Nolasco, redentor de cautivos, nos enseña que quiere ser amado y servido en los necesitados, digámosle:

 

Señor haznos sentir tu caridad.

 

Cristo, que te entregaste a la inmolación y a la muerte para salvarnos

            concédenos ejercitar una caridad redentora

            semejante a la tuya.

 

Señor, que descendiste a liberar a los justos que esperaban tu venida

            inspíranos la solicitud y la entrega en favor de

            los más necesitados.

 

Pastor eterno, que los superiores de la Orden guarden el rebaño a ellos confiado,

            hazlos fuertes en la fe y diligentes en la guía de

            las almas hacia ti.

 

Que los Institutos que forman la familia mercedaria se sientan confortados por tu ayuda,

            la figura de Pedro Nolasco, fiel imitador de tu

            caridad, sea estímulo a la actividad redentora.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Reunidos por ti bajo la protección de María, te recomendamos a los hermanos que partieron de entre nosotros a tu encuentro,

            condúcelos a participar de la plenitud de tu

            Reino.

 

 

Llenos de esperanza invoquemos juntos al Padre diciendo: Padre nuestro…

 

 

ORACIÓN

 

Oh Señor, que has revestido de la caridad de Cristo a nuestro Padre san Pedro Nolasco, y, por medio de la Virgen María, lo has hecho mensajero de amor y de libertad para los cristianos cautivos; concédenos imitar sus ejemplos para la liberación de todos los oprimidos, y la edificación de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Laudes

 

  1. Señor abre mis labios
  2. Y mi boca proclamará tus alabanzas

 

INVITATORIO

 

Venid, adoremos a Cristo, Redentor del mundo, aleluya.

 

 

HIMNO

 

De los cautivos redentor glorioso,

que de Jesús seguiste los caminos,

jubilosos tu fiesta celebramos

Pedro Nolasco.

 

Humilde siervo de la excelsa Reina,

mientras sumido en oración imploras,

ella un mensaje salvador te inspira:

“libra, redime”

 

Para Dios y por Dios, y por María,

todo lo das en redimir cautivos;

y, al ver en cruz la Caridad eterna,

te das tú mismo

 

Hoy, como ayer, el hombre es oprimido,

hoy, como ayer, está la fe en cadenas;

haz de nosotros nuevos redentores

en pos de Cristo.

 

¡Siempre bendito y alabado sea

el Padre con el Hijo que nos salva,

al Espíritu Santo honor y gloria;

Trinidad sacra! Amén.

Ant. 1 El Señor se adelantó a bendecirlo con el éxito, le hizo portador de libertad para el pobre que no tenía valedor, aleluya.

 

SALMO 62, 2-9 – EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

 

Ant. 1 El Señor se adelantó a bendecirlo con el éxito, le hizo portador de libertad para el pobre que no tenía valedor, aleluya.

 

Ant. 2 El Señor redime a sus siervos: le bendecirán y ensalzarán por los siglos, aleluya

 

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR – Dn 3, 57-88. 56


Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

 

Ant. 2 El Señor redime a sus siervos: le bendecirán y ensalzarán por los siglos, aleluya

 

Ant. 3 Volverán los rescatados del Señor, vendrán a Sión con cánticos; siguiéndolos, gozo y alegría, aleluya.

Salmo 149 – ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

 

Ant. 3 Volverán los rescatados del Señor, vendrán a Sión con cánticos; siguiéndolos, gozo y alegría, aleluya.

 

 

LECTURA BREVE   1Jn 3, 17-18

 

Si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos con palabras y solamente de boca, sino con obras y de verdad.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho, aleluya, aleluya
R.  Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho, aleluya, aleluya

V. El Señor me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos, a dar libertad a los oprimidos
R. Aleluya, aleluya

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho, aleluya, aleluya

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO


Ant. El Señor nos visitó por medio de su siervo Pedro, para que, libres del poder de nuestros enemigos, le sirvamos en santidad y justicia, aleluya.


Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR      Lc 1, 68-79

            Bendito sea el Señor, Dios de Israel…

 

PRECES
Como consagrados a Dios y llamados al seguimiento de Cristo, oremos confiadamente al Señor:

 

Santifícanos, Padre, presente entre nosotros.

 

Te damos gracias, Padre, y te bendecimos por medio de Cristo en el Espíritu Santo,

            te pedimos que todas nuestras palabras y obras

            sean dirigidas a tu santo servicio.

 

Tú que eres compasivo y misericordioso,

            conviértenos como a Pedro Nolasco en signo de

            tu caridad en medio de los hombres

 

Te pedimos por la Orden, por todos los Institutos mercedarios y por las vocaciones con que te dignas acrecentarlos,

            fomenta en sus miembros una grande fidelidad

            en la imitación de Cristo Redentor.

 

Haz que nos detengamos junto a los hermanos que por malicia o errores de otros hombres experimentan dificultad en permanecerte fieles

            y, como Nolasco, sostengamos su fe en ti, el más

           grande de tus dones.

 

Tú que nos has reunido bajo el nombre y la protección de María de la Merced,

            concédenos vivir la alegría de nuestra donación.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue al mundo: Padre nuestro…

 

ORACIÓN

 

Oh Señor, que has revestido de la caridad de Cristo a nuestro Padre san Pedro Nolasco, y, por medio de la Virgen María, lo has hecho mensajero de amor y de libertad para los cristianos cautivos; concédenos imitar sus ejemplos para la liberación de todos los oprimidos, y la edificación de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II Vísperas

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

HIMNO

 

Por redimir al hombre

al bajo suelo descendió Jesús,

por redimir cautivos

a las mazmorras descendiste tú:

¡Salve, Orden redentora,

imitadora fiel del Redentor!

Redimir a los hombres fue su lema

y redimir cautivos tu blasón.

 

Con sangre de sus venas

a los mortales redimió Jesús;

con sangre de tus hijos

a los cautivos redimías tú:

¡Oh cuántos hijos tuyos

por redimir llegaron a morir!

¡Muerte feliz, trasunto de la muerte

del que, muriendo, quiso redimir!

 

María fue tu Madre,

ella tu ser y corazón formó;

ella excitó en tus hijos

esa ardorosa sed de redención:

cual fue corredentora,

unida siempre al que murió en la cruz,

corredentora te hizo, Orden celeste,

unida siempre con tu amor, Jesús.

Ant. 1 Pedro, padre de nuestra Orden, fue acepto a Dios al ofrecerse para la redención de los cautivos, aleluya.

 

Salmo 110 – GRANDES SON LAS OBRAS DEL SEÑOR

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.

Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su poder,
dándoles la heredad de los gentiles.

Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,
se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible.

Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,
tienen buen juicio los que lo practican;
la alabanza del Señor dura por siempre.

Ant. 1 Pedro, padre de nuestra Orden, fue acepto a Dios al ofrecerse para la redención de los cautivos, aleluya.

 

Ant. 2 El Señor salvó a su pueblo, conmovido por los gemidos que prefería bajo el yugo de sus opresores, aleluya.

 

Salmo 125 – DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas

 

Ant. 2 El Señor salvó a su pueblo, conmovido por los gemidos que prefería bajo el yugo de sus opresores, aleluya.

 

 

Ant. 3 Anunciad con gritos de júbilo, proclamad hasta el extremo de la tierra: “ El Señor ha redimido a su pueblo”, aleluya.

 

2 Cor 1, 3-7. 9-11 – CÁNTICO.

¡Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

Padre de misericordia y Dios del consuelo!

 

Él nos alienta en nuestras luchas,

hasta el punto de poder nosotros alentar

a los demás en cualquier lucha

repartiendo con ellos el ánimo

que nosotros recibimos de Dios

 

Si los sufrimientos de Cristo rebosan

sobre nosotros,

gracias a Cristo rebosa en proporción

nuestro ánimo.

 

Si nos toca luchar,

es para vuestro aliento y salvación;

si recibimos aliento,

es para comunicaros un aliento

con el que podáis aguantar

los mismos sufrimientos

que padecemos nosotros.

 

Nos dais firmes motivos de esperanza,

pues sabemos que si sois compañeros en el sufrir,

también lo sois en el buen ánimo.

 

Hemos tenido sobre nosotros

la sentencia de muerte,

para que no pongamos la confianza

en nosotros mismos,

sino en Dios que resucita a los muertos.

 

Él nos libró de tan mortal peligro,

y nos librará;

en él esperamos que nos seguirá librando;

contribuid también vosotros con la oración

en favor nuestro,

para que la gracia obtenida

por intervención de muchos

sea por muchos agradecida en nuestro nombre.

 

Ant. 3 Anunciad con gritos de júbilo, proclamad hasta el extremo de la tierra: “ El Señor ha redimido a su pueblo”, aleluya.

 

LECTURA BREVE  Gal 5, 13-14

 

Hermanos, habéis sido llamados a la libertad; sólo que no toméis de esa libertad pretexto para la carne. Antes al contrario, servíos por amor los unos a los otros. Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

 

 

RESPONSORIO BREVE

V. Venid, benditos de mi Padre, recibid en herencia el Reino, aleluya, aleluya.
R. Venid, benditos de mi Padre, recibid en herencia el Reino, aleluya, aleluya.

V. Estuve en la cárcel y vinisteis a visitarme.
R. Aleluya, aleluya

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Venid, benditos de mi Padre, recibid en herencia el Reino, aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO


Ant. Hagamos el elogio del varón glorioso, nuestro padre, tratemos de imitar su ardiente caridad: escuchó a los afligidos, cautivos de miserias y cadenas; los salvó de sus perseguidores y los redimió del poder de sus enemigos, aleluya.

 

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55


Proclama mi alma, la grandeza del Señor…

 

 

PRECES


Glorifiquemos a Cristo Redentor, que nos ofrece en san Pedro Nolasco un modelo para vivir entre los hombres de hoy la caridad que libera, redime y santifica. Digámosle:

 

Haz de nosotros mensajeros de tu salvación.

 

Tú, Señor, que has visitado nuestro destierro y nos has liberado del pecado,

            concédenos proclamar ante los hombres tu

            redención.

 

Salvador del mundo, que te has identificado con los pobres y has hecho tuyo el dolor de los oprimidos

            haz que sepamos entrever tu presencia y que

            no sea vano nuestro paso junto a ellos.

 

Tú que inspiraste a Pedro Nolasco el servicio de la caridad al cautivo,

            enséñanos a continuar su obra entre los

            cautivos de hoy.

Hijo de María, a la que has hecho reflejo de tu misericordia y Madre nuestra,

            guíanos a amarla como hijos y a proclamarla

            instrumento de tu bondad.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Hijo del Padre, que nos santificas por el Espíritu en esta familia de María de la Merced y de Pedro Nolasco

            acoge a tu lado a los hermanos que, acabada

            su jornada, partieron de entre nosotros.

 

Con gozo, unidos a Jesús, digamos juntos: Padre nuestro…

 

ORACIÓN

 

Oh Señor, que has revestido de la caridad de Cristo a nuestro Padre san Pedro Nolasco, y, por medio de la Virgen María, lo has hecho mensajero de amor y de libertad para los cristianos cautivos; concédenos imitar sus ejemplos para la liberación de todos los oprimidos, y la edificación de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Aportación de la H Susana Hernández González (PSS)
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