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Liturgia Todos los Santos de la Orden

Aportación de la H Susana Hernández González (PSS)

6 DE NOVIEMBRE

 

TODOS LOS SANTOS DE NUESTRA ORDEN

 

FIESTA

Laudes

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

 

Ant. Venid, adoremos al Señor, a quien glorifica la asamblea de los Santos.

 

 

HIMNO

 

Gózate, clara progenie,

que de Dios la Madre hermosa

llama a la cumbre gloriosa

de singular perfección.

 

Porque el hijo de María,

en aras de amor sublime,

se entrega por el que gime

en temerosa prisión.

 

No hay amor más excelente,

caridad más encendida,

que dar por otro la vida

a semejanza de Dios.

 

Cristo, victima divina,

precio que al hombre libera,

danos llevar por doquiera

la luz de tu redención;

Que en virtud de tu llamada

tuyos tan solo seamos

y, con María, vivamos

una esclavitud de amor. Amén.

 

 

Ant. 1 Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

 

SALMO 62, 2-9 – EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

 

Ant. 1 Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

 

 

Ant. 2 Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justica, porque ellos quedarán saciados.

 

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR – Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

 

Ant. 2 Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justica, porque ellos quedarán saciados.

 

Ant. 3 Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán “los hijos de Dios”. Dichosos los perseguidos por casusa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

 

Salmo 149 – ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Ant. 3 Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán “los hijos de Dios”. Dichosos los perseguidos por casusa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

 

 

LECTURA BREVE  Ef. 1, 17-18

 

El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón  para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los Santos.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Alegraos en el Señor, y gozad, justos.
R. Alegraos en el Señor, y gozad, justos.

V. Aclamadlo los de corazón sincero

  1. Y gozad.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Alegraos en el Señor, y gozad, justos.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. ¡A ti, ¡Señor, te alaba la multitud gozosa de los religiosos, el admirable coro de las vírgenes, el ejército esforzado de los mártires! Todos los Santos de nuestra Orden proclaman unánimes: Santa Trinidad, Único Dios!

 

 

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR   Lc 1, 68-79

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel…

 

 

PRECES


Alabemos al santo nombre de Dios, y glorifiquémosle diciendo:

 

Señor, solo tú eres santo.

 

Te bendecimos, Señor, que por medio de los Santos nos recuerdas tu santidad,

            que nuestra vida humilde y pura nos haga dignos de contemplarte eternamente.

 

Tú que estableciste nuestra familia religiosa en la Iglesia,

            santifícanos por los consejos evangélicos y el carisma de la caridad redentora.

 

Señor, que nos dejaste a María como maestra de la escuela de santidad que es la vida religiosa,

            ella, que intercede por nosotros, presida nuestra plegaria fraterna para glorificarte.

 

Padre misericordioso, que eres admirable en tus Santos,

            haz que, como ellos, recibamos de la Palabra y de los sacramentos la fortaleza

            para serte fieles.

 

Recordamos ante ti a todos los religiosos que nos han precedido, y gozan con Cristo y María en el cielo,

            concédenos valorar nuestros sufrimientos y trabajos a la luz de tus promesas.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Concluyamos nuestras suplicas con la misma oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro…

 

ORACIÓN

 

Oh Dios, fuente del amor, que has hecho resplandecer la imagen de tu misericordia en los Santos de la Orden, que se dedicaron al servicio del prójimo bajo el patrocinio de nuestra Santísima Madre; concédenos modelar nuestra vida conforme a la suya e infúndenos la caridad que admiramos en ellos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II Vísperas

 

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

HIMNO

 

Por redimir al hombre

al bajo suelo descendió Jesús,

por redimir cautivos

a las mazmorras descendiste tú:

¡Salve, Orden redentora,

imitadora fiel del Redentor!

Redimir a los hombres fue su lema

y redimir cautivos tu blasón.

 

Con sangre de sus venas

a los mortales redimió Jesús;

con sangre de tus hijos

a los cautivos redimías tú:

¡Oh cuántos hijos tuyos

por redimir llegaron a morir!

¡Muerte feliz, trasunto de la muerte

del que, muriendo, quiso redimir!

 

María fue tu Madre,

ella tu ser y corazón formó;

ella excitó en tus hijos

esa ardorosa sed de redención:

cual fue corredentora,

unida siempre al que murió en la cruz,

corredentora te hizo, Orden celeste,

unida siempre con tu amor, Jesús.

 

 

Ant. 1 Los Santos guardaron con paciencia los preceptos de Dios y la fe de Jesús.

 

Salmo 109, 1-5. 7 – EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

 

Ant. 1 Los Santos guardaron con paciencia los preceptos de Dios y la fe de Jesús.

 

Ant. 2 Preciosa es a los ojos del Señor la muerte de sus Santos.

 

Salmo 115 – ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Vale mucho a los ojos del Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

 

Ant. 2 Preciosa es a los ojos del Señor la muerte de sus Santos.

 

 

Ant. 3 Alabad a nuestro Dios todos sus siervos y cuantos le teméis, pequeños y grandes.

 

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap. 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

 

Ant. 3 Alabad a nuestro Dios todos sus siervos y cuantos le teméis, pequeños y grandes.

 

LECTURA BREVE  2 Co 6, 16; 7,1

Nosotros somos templo de Dios vivo, como dijo Dios: «Habitaré en medio de ellos y andaré entre ellos; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.» Estas promesas tenemos queridos hermanos; por eso, limpiemos toda suciedad de cuerpo o de espíritu, para ir completando nuestra consagración con fidelidad a Dios.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Tú nos has redimido, Señor, con el precio de tu sangre.
R. Tú nos has redimido, Señor, con el precio de tu sangre

V. De entre todas las razas, lenguas, pueblos y naciones.
R. Con el precio de tu sangre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tú nos has redimido, Señor, con el precio de tu sangre

 

CÁNTICO EVANGÉLICO


Ant. Oh Señor, esperanza de los Santos y alcázar de salvación, has dado la herencia a los que temen tu nombre; habitarán por siempre en tu morada, aleluya.

 

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55


Proclama mi alma, la grandeza del Señor…

 

PRECES


Acudamos alegres a nuestro Dios, corona de todos los Santos, y digámosle:

Que tus siervos te alaben y bendigan.

 

Tú que manifiestas en los Santos tu rostro y tu Palabra

            otorga a tus fieles, sentirse más cerca de ti por

            su imitación.

 

Bendito seas, Señor, por haber suscitado a los Santos para iluminar a tu Iglesia

            renueva en esta hora los prodigios de tu gracia,

            para gloria de tu nombre

 

Dios Padre, que hiciste a María la criatura más santa de cielo y tierra,

            su vida sea para todos nosotros el programa de

            santificación.

 

Que nuestros religiosos y hermanas que has premiado con la corona inmortal

            nos estimulen a vivir según el Evangelio y ser

           testigos de tu caridad.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Concede a los difuntos vivir en compañía de María, Reina de todos los Santos

            y a nosotros, bendecirte con ellos desde ahora

            y por siempre.

 

 

Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios, por ello nos atrevemos a decir: Padre nuestro…

 

ORACIÓN

Oh Dios, fuente del amor, que has hecho resplandecer la imagen de tu misericordia en los Santos de la Orden, que se dedicaron al servicio del prójimo bajo el patrocinio de nuestra Santísima Madre; concédenos modelar nuestra vida conforme a la suya e infúndenos la caridad que admiramos en ellos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

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