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Mes de María (esquema 3)





VJE

 

Mes de María

 

Guía:  ¡Dios te salve, María!
Todos: Te saludamos con el Ángel: Llena de gracia, el Señor está contigo. Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!  ¡Feliz porque has creído y escuchado la Palabra de Dios!

 

Guía:   ¡Tú eres la llena de gracia!
Todos: Te alabamos, Hija predilecta del Padre. Te bendecimos, Madre del Verbo divino. Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo. Te invocamos; Madre y Modelo de toda la Iglesia. Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.

 

Guía: ¡El Señor está contigo!
Todos: Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación. Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret. Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná. Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección. Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.

 

Guia: Bendita eres entre las mujeres.

Todos: porque creíste en la Palabra del Señor, porque esperaste en sus promesas, porque fuiste perfecta en el amor. Bendita por tu caridad premurosa con Isabel, por tu bondad materna en Belén, por tu fortaleza en la persecución, por tu vida sencilla en Nazaret, tu intercesión en Cana, por tu presencia maternal junto a la cruz, por tu fidelidad en la espera de la resurrección, por tu oración asidua en Pentecostés, por tu constante intercesión por toda la humanidad.

 

Guía: ¡Santa María, Madre de Dios!
Todas: Queremos consagrarnos a ti. Porque eres Madre de Dios y Madre nuestra. Porque tu Hijo Jesús nos confió a ti. Porque has querido ser Madre de la Iglesia. Nos consagramos a ti.

 

Guía: ¡Ruega por nosotros pecadores!
Todas: Madre de la Iglesia, bajo tu patrocinio nos acogemos y a tu inspiración nos encomendamos. Te pedimos por la Iglesia, para que sea fiel en la pureza de la fe, en la firmeza de la esperanza, en el fuego de la caridad, en la disponibilidad apostólica y misionera, en el compromiso por promover la justicia y la paz entre los hijos de esta tierra bendita.

 

Guía: ¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!
Todas: ¡Virgen, Madre nuestra! Ruega por nosotros ahora. Concédenos el don inestimable de la paz. Sé para todos nosotros Puerta del cielo, vida, dulzura y esperanza, para que, juntos, podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. ¡Amén!

 

      Lectura correspondiente al día

 

Todas: Madre querida acógeme en tu regazo, cúbreme con tu manto protector y con ese dulce cariño que nos tienes aleja de mí las trampas del enemigo, e intercede intensamente para impedir que sus astucias me hagan caer. A Ti me confío y en tu intercesión espero. Amén.

 

Guía: Santa María, Madre de Dios, consérvame un corazón de niño,

Todas: Puro, cristalino, transparente como una fuente. (Ave María)

 

Guía: Santa María, Madre de Dios, dame un corazón sencillo que no saboree las tristezas.

Todas: Un corazón generoso para entregarse y tierno en la compasión. (Ave María)

 

Guía: Santa María, Madre de Dios, dame un corazón grande y fiel.

Todas: Que no olvide ningún bien ni guarde rencor por ningún mal. (Ave María)

 

Guía: Santa María, Madre de Dios, fórmame un corazón manso y humilde.

Todas: Que ame sin exigir ser amado, gozoso al desaparecer en otro corazón ante tu divino Hijo. (Ave María)

 

Guía: Santa María, Madre de Dios, un corazón noble e imbatible que con ninguna ingratitud se cierre, y que con ninguna indiferencia se canse.

Todas: Un corazón fascinado por la gloria de Jesús manifestada en la presencia de su Eucaristía. (Ave María)

 

Oración Final.               .

 

Madre de Cristo, Madre de la Iglesia, míranos clemente en esta hora. Enséñanos a creer como has creído tú. Haz que nuestra fe en Dios, en la Iglesia, sea siempre límpida, serena, valiente, fuerte, generosa. Mater amabilis, Madre digna de amor, Madre del Amor Hermoso, enséñanos a amar a Dios y a nuestros hermanos les amaste tú; haz que nuestro amor a los demás siempre paciente, benigno, respetuoso.

 

Guía: Causa de nuestra alegría, enséñanos a saber captar, en la fe, paradoja de la alegría cristiana, nace y florece en el dolor, la renuncia, la unión con tu Hijo.

Todas:  ¡Haz que nuestra alegría sea siempre auténtica y plena podérsela comunicar a todos!. Amén.

 

 

 

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